escarabajo pelotero en el parque de la Breña. trabajando, por supuesto. (Geotrupes stercorarious)
Los coleópteros (escarabajos) son un orden de insectos. con un número de especies en torno a las 350.000. Esto es una indicación de la diversificación que han logrado, adaptándose a diferentes medios, y realizando al mismo tiempo diferentes tareas para vivir. No son pocas. Hasta el momento, el mayor número de especies en un orden animal. A la pregunta sobre ¿qué comen?, le sigue la respuesta “de todo”: otros insectos, vegetales, excrementos, flores, frutos, semillas, materia en descomposición, polen, raíces, , colonias de hongos, madera, incluso cadáveres de otros animales. Los que se alimentan de plantas (fitófagos), pueden ser “dañinos” para lagunas cosechas o bosques, desde la perspectiva del agricultor, si no se considera en conjunto con el resto de especies que de forma natural debieran estar presentes al mismo tiempo. El de la foto, el escarabajo pelotero, se alimenta e excrementos, es un coprófago.
Tiene dos pares de alas: las primeras o anteriores están endurecidas (élitros), las posteriores pueden ser usadas para el vuelo (al atardecer podemos verles volar, con el característico zumbido de un insecto pesado). Las dos ramas de la cabeza tan vistosas son las antenas, y poseen ojos compuestos al igual que una mosca común. Desde su nacimiento pasan por tres estados completamente diferenciados (su modificación es una metamorfosis completa u holometábola): del huevo se inicia una larva (como lo son las orugas o los renacuajos de las ranas), pasando por pupa (encerrado en una bolsa, en reposo o sésil), hasta llegar a ser un adulto (imago). El huevo lo encerrarán protegido y rodeado de excrementos, una auténtica despensa para la larva, enterrada en el suelo a unos 50 cm de profundidad.
Son bastante selectivos en la búsqueda de su alimento: el excremento de otros animales posee diferente contenido según quién sea el anterior propietario: unos excrementos tienen mayor contenido nutritivo que otros. Así, tienen una preferencia por ciertos excrementos (digamos que existen etiquetas de diferente calidad). Las preferencias acaban ligando el nombre propio de un escarabajo al de un animal superior. En cualquier caso, son capaces, muy capaces, de acelerar la devolución a la vida de los excrementos que aparecen constantemente: se ha calculado que anualmente, por cada 10 metros cuadrados de terreno, estos son responsables de reintegrar al ciclo vital 1,5 kg de excrementos.
El hecho de enterrarse en el suelo, y resurgir como una larva, significó para los egipcios (?) la muerte y reaparición del escarabajo, y la posesión de un carácter sagrado .